Gli amministratori del sito e il comitato di redazione hanno il piacere di presentare ai lettori questo saggio di Ernesto Estevez Leon dedicato alla Guerra Ispano-Americana. L’Autore, che ringraziamo, oltre ad essere un riconosciuto e fine analista politico e strategico, vanta un passato ed un’educazione navale che gli ha consentito di affrontare, con cognizione di causa, l’argomento trattato. Coerentemente con le finalità del sito, aperto alle collaborazioni internazionali, e nella speranza di estendere la partecipazione anche agli shiplover provenienti da altri Paesi, il testo viene pubblicato in lingua spagnola preceduto da una breve introduzione.

INTRODUZIONE

Il conflitto tra l’Impero Spagnolo e gli Stati Uniti del 1898 è riconducibile, quasi nella sua totalità, ad una guerra navale, scoppiata per un incidente – l’affondamento della corazzata USS Maine all’ Avana –  per molti versi ancora oscuro (forse un casus belli organizzato ad arte) e deciso da due battaglie navali, quella di Santiago di Cuba e quella di Cavite nelle Filippine, che segnarono la fine dell’Impero Spagnolo.

Una guerra con molte sfaccettature che mise in luce l’importanza di una logistica efficiente, di rifornimenti continui, anche in mare, dell’efficacia dei blocchi navali, del deterrente di forze navali permanentemente on station.

Una guerra logorante per gli Stati Uniti, che oltre alla USS Maine (assurta a simbolo della mobilitazione e della guerra) costò la perdita di una sola altra unità, la grande e moderna carboniera di squadra USS Merrimac sacrificata nel fallito tentativo di autoaffondarla per impedire l’uscita della squadra dell’ Amm. Cervera dalla ben protetta base di Santiago.

Una guerra navale che ebbe come obiettivo quello di assicurare, a livello globale, basi logistiche, soprattutto per il carbonamento, alla US Navy e di proteggere, sempre in favore degli Stati Uniti, l’accesso atlantico del Canale di Panama.

Il controllo di Cuba e la scissione dell’artificiale Repubblica di Panama dalla Repubblica di Colombia, furono non frutto del cesello britannico ma il risultato del rude lavoro di “bastone” del presidente McKinley, cui era solito ripetere “parla suadente, sottovoce, ma presentati con un randello”.

Una guerra navale che mise a dura prova anche moderne unità costruite in Italia, come l’incrociatore corazzato spagnolo Cristobal Colon, che con le sue prestazioni consentì all’ Amm. Cervera di sfuggire al blocco americano, protagonista di un’uscita clamorosa e vittoriosa, vittima poi dell’immobilità della sua nave per mancanza di combustibile prima ancora che della reazione avversaria.

Una lezione che gli Stati Uniti recepirono, che recepì l’astro politico/militare creato dal conflitto, T. Roosevelt protagonista dell’isolato episodio della carica di cavalleria (non regolare ma milizia creatra dallo stesso T.R.)  della “Olina de San Juan”, che lo proiettò infine alla presidenza degli stati Uniti.

Un Roosevelt molto attento alla proiezione politica e di potenza che la US Navy poteva assicurare alla Nazione, che promosse di conseguenza la successiva crociera della Great White Fleet, periplo globale che incoronò gli Stati Uniti come grande potenza navale, che impose l’abbandono del carbone come inaffidabile combustibile navale e sottrasse in tal modo le prerogative, il controllo e la supremazia britannica.

Un curioso e poco noto aneddoto relativo a questo conflitto riguarda infine un giovane soldato spagnolo, un certo Angel Castro Argiz, galiziano (gallego), che mal sopportò l’umiliazione di doversi arrendere alle forze yankee rimaste sull’isola di Cuba: tra i suoi detrattori vi è chi sostiene, tra il serio e il faceto, che il suo rancore nei confronti degli Stati Uniti sia stato geneticamente lasciato in eredità ai figli, destinati ad alti traguardi, il più noto dei quali è passato alla storia con il nome di Fidel.

LA GUERRA HISPANO – AMERICANA (Abril 21 de 1898 – agosto 12 de 1898)

Doy la bienvenida a cualquier guerra, pues creo que nuestro País necesita una” (Teodoro Roosevelt)

El pasado 15 de febrero se cumplieron 122 años de un hecho que sirvió de excusa para que los Estados Unidos, en aplicación de la doctrina expansionista del Destino Manifiesto (1), le declarara la guerra a España, iniciando así la expansión fuera de sus fronteras continentales, sobre todo en dirección hacia el Mar Caribe y el Océano Pacifico Oriental.

Acorazado de Segunda Clase USS Maine

Ese día, a las 21:40 horas en las tranquilas aguas de la Bahía de La Habana, el acorazado norteamericano de segunda clase USS Maine fue destruido por una explosión que causaría la muerte de 266 oficiales, marineros e infantes de marina de su dotación, lo que representaba dos tercios de los 392 hombres que conformaban la Acorazado de Segunda Clase USS Maine tripulación del acorazado.

Este desastre naval, el más costoso en vidas humanas para la marina norteamericana hasta que se produjo el hundimiento del USS Arizona el 7 de diciembre de 1941 en Pearl Harbor, Hawái, sería la causa inmediata para que el 25 de abril de1898 el Congreso de los Estados Unidos declarara formalmente el estado de guerra con España, retroactivo al 21 de abril de ese año, fecha a partir de cuándo la US Navy había iniciado el bloqueo naval a la ciudad de La Habana.

Esta interdicción naval de Estados Unidos a Voladura del USS Maine el 15 de febrero de 1898. Cuba se repetiría 64 años después cuando el presidente John F. Kennedy ordenó el bloqueo (cuarentena) naval a Cuba el 22 de octubre de 1962 como respuesta al emplazamiento de misiles balísticos soviéticos en la Isla. La guerra que siguió a la voladura del USS Maine fue conocida como la Guerra Hispano – Americana (2) y tan solo duraría diez semanas.

Voladura del USS Maine el 15 de febrero de 1898

Con la excepción del enfrentamiento en la Colina de San Juan – batalla que le dio fama a Teodoro Roosevelt y a sus Rough Riders – la lucha entre España y los Estados Unidos se escenificó fundamentalmente en el mar, lo que llevó a la destrucción de las flotas de ultramar españolas en la Batalla Naval de Santiago y en la Batalla Naval de Cavite en Manila.

El buque insignia de la Escuadra Asiática de la Marina norteamericana, el crucero protegido USS Olympia (3), comandado por el comodoro Thomas Dewey, es la única unidad naval participante en la guerra con España que todavía se encuentra a flote y en la actualidad es un museo naval ubicado en el Rio Delaware, en Filadelfia, el cual tuve la oportunidad de visitar en 1963 durante mis años de estudio en los Estados Unidos.

La Guerra con España concluiría con el Tratado de Paris firmado el 10 de diciembre de 1898 (4), mediante el cual Estados Unidos asumió el control sobre la isla de Cuba y la propiedad de Puerto Rico en el Caribe y de las Islas Filipinas y Guam en el Océano Pacifico, mediante el pago de una indemnización a España de $20.000.000.

USS Olympia (Crediti immagine Library of Congress)

En términos geopolíticos esto significó el fin de España como imperio y la emergencia de los Estados Unidos como novel potencia ultramarina, lo que llevaría cuatro décadas más tarde a la guerra con Japón

ENTRADA DE LOS ESTADOS UNIDOS EN LA GUERRA DE CUBA

El almirante William T Sampson, comandante de la escuadra norteamericana que estaba fondeada en Cayo Hueso, Florida, recibió el 21 de abril de 1898 la orden del presidente William McKinley de “[…] proceder al bloqueo de las costas de Cuba, desde Cárdenas a Bahía Honda. Bloquee también Cienfuegos si lo considera prudente”.

Al día siguiente, ya con la flota americana en ruta, el Capitán General español Ramón Blanco y Erenas, le envió una carta al líder de los cubanos en armas, general Máximo Gómez, invitándolo a poner de lado las diferencias entre cubanos y españoles y unirse bajo el grito ¡Hurra por España! ¡Hurra por Cuba! para enfrentar y derrotar al invasor yanqui. La réplica de general Máximo Gómez, quien había promovido por todos los el conflicto en Cuba – inclusive se le asociaría con la voladura del USS Maine en complicidad con el millonario norteamericano William Astor Chandler y el senador Henry Cabot Lodge – fue tajante en su rechazo a la propuesta de Blanco y Erenas, lo que precipitaría la despedida de España del Nuevo Mundo: medios que Estados Unidos interviniese en Bloqueo naval norteamericano a Cuba en 1898

Usted representa a una monarquía vieja y desacreditada, y nosotros luchamos por los mismos principios que Bolívar y Washington. Usted dice que pertenecemos a la misma raza y me invita a luchar contra un invasor extranjero. Yo solo conozco una raza, la humanidad, y para mí solo existen buenas y malas naciones. España se ha portado mal aquí y Estados Unidos está llevando a cabo por Cuba un deber de humanidad y civilización (5).

Para el día 23 de abril de 1898 los buques norteamericanos se encontraban frente a La Habana, fuera del alcance de sus cañones de defensa costera. Ese día, se sumaron a la escuadra otras unidades de refuerzo – 2 cruceros, 2 torpederos, 1 Monitor y 1 remolcador- lo que permitió al almirante Sampson dividir su escuadra en

Bloqueo naval norteamericano a Cuba en 1898

3 grupos; uno se quedó frente a La Habana; otro se ubicó frente a Matanzas y Cárdenas, en la costa norte de Cuba y al este de la capital, y un tercer grupo que patrulló hasta Bahía Honda, ubicada al oeste de La Habana.

El 25 de abril seria declarada formalmente por Estados Unidos la que su Secretario de Estado, John Hay, llamaría una “esplendida pequeña guerra” y cuatreo días despues, el bloqueo naval se extendería hasta la población costera de Cienfuegos, ubicada en la costa sur de Cuba, en la entonces central provincia de Las Villas.

PREPARATIVOS PARA LA GUERRA – ESTADOS UNIDOS –

La guerra entre Estados Unidos y España fue en gran parte de hechura mediática, estimulada por la prensa sensacionalista norteamericana liderada por el New York World de Joseph Pulitzer y el New York Journal de William Randolph Hearst, en colusión con elementos belicista que buscaban una figuración personal con fines políticos, como fue el caso de Teodoro Roosevelt.

Ello queda confirmado por lo dicho por William Randolph Hearst a su ilustrador estrella, Frederick Remington, quien, fastidiado ante la falta de acción bélica en Cuba en 1897, le pediría a su jefe permiso para regresar a Nueva York. La respuesta de Hearst fue profética: “Por favor permanezca en Cuba. Ud. proporcione las ilustraciones y que yo le proporcionare la guerra”.

Pero sería el senador Henry Cabot Lodge en una carta a él atribuida fechada el 5 de enero de 1898 y enviada a un embajador amigo a escasas semanas de la destrucción del acorazado USS Maine, quien asomaría como se fabricó la guerra contra España y de paso sembró la duda sobre la existencia de una conspiración en la destrucción del acorazado USS Maine. Escribió el senador Lodge en esa oportunidad “Habrá un día de estos en Cuba una explosión que nos arreglará las cosas” (6).

La guerra con España se hizo popular en los Estados Unidos, llegando a extremos de alta comedia. Teodoro Roosevelt declinó comandar un regimiento como le fue propuesto pero aceptaría ser su segundo al mando. De seguido telegrafió a su sastrería en la 5a Avenida de Nueva York, Brooks Brothers & Co., ordenando “[…] un uniforme azul de teniente coronel sin amarillo en el cuello y con polainas”.

Los millonarios y capitanes de industria ofrecieron financiamiento para la guerra, mientras que William Randolph Hearst prometió un regimiento de caballería – lo que fue rechazado – para después ofrecer a la armada su yate a vapor desde el cual el prestaría su patriótico servicio. Para no quedarse atrás, William Astor Chandler, conspirador o no en el hundimiento del USS Maine, ofreció también un regimiento y su primo John Jacob Astor, prometió una batería de artillería.

Otro personaje del establishment norteamericano que se incorporó a la aventura en Cuba fue el ex cónsul en La Habana Fitzhugh Lee, quien fue oficial de caballería del ejercito Confederado en la Guerra Civil y sobrino del General Robert E. Lee. Fitzhugh Lee seria comisionado como general de división y lo acompañaría otro excombatiente sureño, el diputado por Alabama Joseph Wheeler, quien estaría al frente del primer encuentro de la guerra que se sucedería en la batalla de “Las Guácimas”, donde los españoles llevarían la mejor parte.

Uno de los 3 regimientos formados para luchar en la guerra en Cuba fue el 1er Regimiento de Caballería Voluntaria conocido como los Rough Riders, el que en definitiva sería comandado por Teodoro Roosevelt en virtud del ascenso a general de su comandante Leonard Wood, poseedor de la Medalla de Honor del Congreso ganada en la lucha contra los indios apaches liderados por el cacique Gerónimo.

Wood comandaría la Brigada de Caballería en Cuba, compuesta por los tres regimientos autorizados por el Congreso. Los Rough Riders contarían con cerca de mil efectivos que fueron reclutados personalmente por Roosevelt “[…] entre trabajadores de rancho, exploradores indios pawnee, atletas de fútbol americano de universidades de la Liga de Ivy, vaqueros, policías, y jugadores de polo de la costa este” (7).

Tantos voluntarios querían ir a Cuba en busca de aventura y gloria que no había disponibles suficientes caballos, lo que obligó a Roosevelt a rechazar a muchos aspirantes, entre ellos a Edgar Rice Burroughs, el creador del mítico personaje de Tarzán.

– ESPAÑA-

Mientras que en Estados Unidos el ambiente frente a la guerra que se iniciaba era festivo, en España privaba un sentimiento de resignación ante lo que se sabía de antemano como una derrota inevitable que llevaría a la perdida de sus colonias, sobre todo de “la siempre fiel Isla de Cuba”. El presidente Práxedes Sagasta informó a las Cortes que Madrid había hecho todo lo posible por evitar la guerra y la Regente María Cristina apareció junto al niño rey Alfonso XIII en los balcones del Palacio del Prado a saludar a la multitud congregada en silencio.

Mientras que los socialistas callaban y los conservadores españoles cerraban filas en torno al gobierno liberal de Sagasta, en La Habana el Capitán General Blanco, hizo un llamamiento a las armas, refiriéndose a los Estados Unidos como “[…] esos cartaginenses americanos que encontraran su Roma en este territorio español, que fue descubierto, poblado y civilizado por España y será siempre español” (8).

Sin embargo, el pueblo en España no profesaba el fervor patriótico que privaba en Cuba y una canción popular (9) que se escuchaba en las tascas, así lo reflejaba en su letra que entonaba:

Tienen muchos barcos, Nosotros la razón. Ellos, armamentos, Nosotros, honor

El ejército español en Cuba se componía de 150,000 hombres, con una concentración de unos 9,000 soldados en el área de la ciudad de Santiago de Cuba, los que deberían enfrentar a 4,000 rebeldes cubanos al mando del general cubano Calixto García y a los cerca de 20,000 norteamericanos que desembarcarían en las playas de Daiquiri y Siboney los días y 22 y 23 de junio.

El 25 de abril de 1898, coincidiendo con la declaración formal de guerra de Estados Unidos, se produjo el primer enfrentamiento naval entre españoles y norteamericanos en la Bahía de Cárdenas, en la costa norte de la Isla, mientras que un oficial del ejército norteamericano, el teniente Andrew S. Rowan, se infiltraba

Calixto García y el Tte. Andrew Rowan

en Cuba para reunirse con el general Calixto García Iñiguez, transmitiéndole el mensaje – el famoso “Mensaje a García” – que lo conminaba a estar preparado para apoyar a las tropas norteamericanas cuando estas desembarcaran en la zona oriental de Cuba.

La reunión entre el teniente Rowan y el general Calixto García se efectuó el 10 de mayo en la ciudad oriental cubana de Bayamo y ciertamente el general García se sintió extrañado pues se esperaba que el ataque norteamericano vendría por el puerto del Mariel, ubicado al oste de la ciudad de La Habana, para después dirigirse a la Capital.

La razón de ese cambio estratégico se debió a que la escuadra española no se dirigió a La Habana sino a la oriental ciudad de Santiago de Cuba. Ese mismo día, en el otro extremo del mundo en las Filipinas, el comodoro Thomas Dewey, a bordo del crucero protegido USS Olympia, destruiría la flota española en la batalla de Cavite en la Bahía de Manila.

De ese combate el diario La Calixto García y el Tte. Andrew Rowan Revue de Paris escribiría, “uno de los beligerantes tenía los cañones y el otro le servía de blanco” (10).

Como antes mencionamos, el arribo de la flota española al mando del almirante Pascual Cervera y Topete el 19 de mayo a Santiago de Cuba y no a La Habana, obligó al cambio de los planes norteamericanos, debiendo moverse el teatro de operaciones de la ciudad de La Habana hacia el extremo oriental de la Isla.

El 20 de junio el general Calixto García se reuniría con el almirante Sampson y con el general William Rufus Shafter adoptándose el plan propuesto por
el general cubano de efectuar desembarcos simultáneos por Daiquirí y Siboney en la costa sur de la provincia de Oriente, contando con el apoyo de las fuerzas cubanas, para de allí dirigirse directamente hacia Santiago de Cuba.

Así, en la mañana del 22 de junio fuerzas cubanas tomaron el pueblo de Daiquiri, facilitando el desembarco de cerca de 12,000 hombres con todo su equipo. Al día siguiente, 23 de junio, se daría inicio al segundo desembargo de cerca de 8,000 norteamericanos por la Playa Siboney, ubicada a 16 kms. de Santiago de Cuba. El desembarco se efectuó con mucha dificultad debido a la ausencia de un muelle de atraque adecuado que tuvo que ser construido por los ingenieros militares norteamericanos.

El primer encuentro entre tropas estadounidenses y españolas se produjo el 24 de junio. Tras haber enfrentado a los norteamericanos durante el desembarco en Siboney, el contingente español se retiró hacia el norte a una línea defensiva ubicada en la población de Las Guásimas.

El general y parlamentario Joseph Wheeler, al mando de elementos de los voluntarios del regimiento de los Rough Riders y de otro regimiento formado por los llamados “Soldados Búfalo” – quienes eran todos afroamericanos – recibió la orden de cubrir el flanco del general Lawton que movía sus tropas desde Daiquirí hacia el oeste en dirección hacia Siboney.

Wheeler decidió atacar por su cuenta a las tropas españolas concentradas en la población de Las Guásimas, pero sin mayor éxito, pues los españoles, después de causar cerca de 70 bajas entre muertos y heridos a los norteamericanos, se retiraron sin mayor impedimento hacia la ciudad de Santiago de Cuba. El comandante español de la plaza de Santiago, el coronel Arsenio Linares, estaba convencido que era vital defender la ciudad.

También, temía que fuerzas cubanas atacaran por el lado oeste de la Bahía de Santiago, lo que en definitiva no resultaría en una acción de ataque sino en una acción de distracción. La decisión del coronel Lineares de encerrarse en la Ciudad de Santiago selló el destino de la ciudad, el de la escuadra española fondeada en su bahía y el de la misma Cuba.

Finalizada la batalla de Las Guásimas, el comandante norteamericano William Shafter aceleró su decisión de atacar y tomar la ciudad de Santiago ante la información recibida que la guarnición española seria reforzada. Con tal propósito, ordenó tomar las tres colinas fortificadas en las Alturas de San Juan que constituían el perímetro defensivo externo de la ciudad: La Colina de San Juan, El Caney y La Colina Kettle.

El ataque que se efectuó el 10 de julio preveía que las tropas de la Segunda División norteamericana atacaran El Caney y una vez tomada esa posición, avanzaran al sur para atacar las defensas en la Colina de San Juan y en la Colina Kettle. Las posiciones defensivas españolas estaban formadas por trincheras, fortines y casamatas, rodeadas de alambre de púas y defendidas por varias piezas de artillería.

Aunque el ataque a las posiciones españolas estaba previsto para la 10:00 A.M., el despliegue táctico de los dos Regimientos de Caballería (desmontada) pertenecientes a la Primera División, los Rough Riders y los “Soldados Búfalo”, ambos bajo el mando de Teodoro Roosevelt, estaba cumplido, pero los elementos de infantería de la Segunda División estaban aún combatiendo en El Caney, donde habían encontrado una fuerte resistencia española.

Carga de Los Rough Riders en la Colina de San Juan

Por fin, a la 1:00 P.M. se inició el ataque a la Loma Kettle, donde los norteamericanos sufrieron fuertes pérdidas. Teodoro Roosevelt, quien diría sobre la esa batalla que “[…] fue una pelea callejera”, no solo capitalizó grandes dividendos políticos con su desempeño en la lucha, sino que en el año 2001, un siglo despues de la batalla, le fue otorgada por el Congreso la Medalla de Honor por su valor demostrado en esa acción.

Roosevelt es el único presidente en recibir la Medalla de Honor del Congreso, la cual hoy se exhibe en la Habitación que lleva su nombre de la Casa Blanca, junto al Premio Nobel de la Paz por su mediación entre Rusia y Japón Mientras tanto, los elementos de infantería de la Primera División fueron mantenidos a raya por el fuego español proveniente de los defensores hispanos en la Loma de San Juan.

Sin embargo, aparecieron dos ametralladoras Gatling en la línea norteamericana que con su rápida cadencia de fuego mantuvieron a los defensores españoles a raya, permitiendo el avance de la infantería colina arriba. Mientras tanto, los soldados de caballería que habían tomado la Colina Kettle se desplazaron hacia la Colina de San Juan distante a 450 metros, atacándola por su flanco.

Para las 2:00 P.M. los últimos defensores españoles se rindieron. En la acción participó con los aguerridos “Soldados Búfalos” el oficial del ejército John J Pershing quien 20 años más tarde sería el Comandante en Jefe de la Fuerza Expedicionaria Americana en la Primera Guerra Mundial. Las acciones en la Colina Kettle y en la Colina de San Juan costarían a los norteamericanos 1,400 bajas, entre ellas 200 muertos, y a los españoles, 590 bajas, entre heridos y muertos.

BATALLA NAVAL DE SANTIAGO DE CUBA

Como antes señalamos, la flota española ya estaba fondeada en la Bahía de Santiago de Cuba el 19 de mayo de 1898 para cuando la escuadra norteamericana al mando del almirante William Sampson y del comodoro Winfield Scott Schley dio inicio el bloqueo naval de la Ciudad. La flota española al mando del almirante Pascual Cervera y Topete, había sido enviada a Santiago con la finalidad de neutralizar cualquier intento norteamericano por ocupar la zona oriental de Cuba y

evitar un desastre similar al ocurrido en Cavite en la Bahía de Manila.

El 25 de mayo Cervera envió el siguiente telegrama a Madrid:

Santiago de Cuba 25 de mayo de 1898.
El Almirante (Cervera) al Ministro (Auñón): Estamos bloqueados; califiqué de desastrosa nuestra venida para los intereses patria. Hechos empiezan darme razón […]

El almirante Cervera siempre se había opuesto al envío de tropas y soldados para salvar el colonialismo español en Cuba. Así lo expresaría en una carta dirigida el

28 de febrero de 1898 al ministro de Marina Segismundo Bermejo, en la que expresó su malestar por la pérdida inútil de vidas y materia bélico en la guerra que se libraba en Cuba. En esa Carta Cervera escribió:

[…] por defender una isla que fue nuestra y que ya no nos pertenece, porque aun cuando no la perdiéramos de derecho con la guerra la tenemos perdida de hecho y con ella toda nuestra riqueza y una enorme cifra de hombres jóvenes, víctimas del clima y de las balas defendiendo un ideal que ya sólo es romántico (11)

El 7 de junio la escuadra norteamericana bombardeo Santiago de Cuba causando bajas entre los defensores y civiles y dañando seriamente el crucero español Reina Mercedes.

El propósito de este ataque fue el de atraer a la flota española a una batalla en mar abierto, pero sin que los españoles entonces mordieran el cebo. Ante este fallido intento, la armada norteamericana pretendió bloquear la salida de la bahía hundiendo el buque a vapor Merrimac cargado de explosivos con el propósito de cerrar el canal de entrada a la bahía.

Este esfuerzo también resultaría fallido pues el Merrimac fue hundido por las defensas costeras española sin que se lograra el objetivo perseguido. Sus ocho tripulantes, todos voluntarios, fueron tomados prisioneros por los españoles y recibieron la Medalla de Honor del Congreso. Con la neutralización de las defensas exteriores de Santiago de Cuba – El Caney, San Juan y Kettle – se hizo inminente la caída de la Ciudad.

Por ello y para evitar que la flota fuera capturada, el Capitán General Ramon Blanco le ordenó el 2 de julio al almirante Pascual Cervera que partiera con su flota hacia La Habana, vía el puerto de Cienfuegos. El almirante, quien sabía que Madrid lo enviaba al martirio, le escribió a su ministro de Marina:

Con la conciencia tranquila voy al sacrificio, sin explicarme ese voto unánime de los generales de Marina que significa la desaprobación y censura de mis opiniones, lo cual implica la necesidad de que cualquiera de ellos me hubiera relevado (12)

Tan convencido estaba el almirante Cervera del desastre al que se dirigía que dio la orden a sus oficiales que vistieran sus uniformes de gala pues “[…] esa es la ropa que vestimos los marinos de España en las grandes solemnidades, y no creo que haya momento más solemne en la vida de un soldado que aquel que se muere por la Patria […]”.

El almirante Cervera desoiría todas las recomendaciones de sus oficiales sobre la estrategia a seguir para sacar su flota hacia alta mar y dirigirse hacia La Habana, como le había sido ordenado por el Capitán General Ramón Blanco. Especialmente no escuchó al capitán de navío Fernando Villaamil, jefe de la escuadrilla de destructores y especialista en este tipo de veloces unidades.

Villaamil le sugirió a Cervera se realizarán incursiones nocturnas sorpresa sobre ciudades de la costa este norteamericana, como New Orleans, Charleston, Nueva

Almirante Pascual Cervera

York o Boston – las que carecían de defensas costeras efectivas – con el propósito que parte de la escuadra norteamericana ubicada frente a Santiago – la cual doblaba en tonelaje bruto a la flota española – tuviese que desplazarse para defender esas ciudades, dividiendo al enemigo y equiparando de esta forma a las dos flotas contendientes.

Por su parte, el jefe de estado mayor de la escuadra española, capitán de navío Joaquín Bustamante, sugirió que los buques salieran de Santiago de noche y de forma escalonada, para tener una posibilidad de que algunas de las unidades lograsen escapar. El capitán Bustamante también sería desoído por Cervera.

El 3 de julio de 1898 a las 9:30 de la mañana, el almirante Pascual Cervera a bordo del buque insignia Infanta María Teresa, encabezó la salida de los buques españoles de la Bahía de Santiago de Cuba, literalmente en fila india dado lo estrecho del canal de salida de la bahía.

El plan de Cervera era atacar al acorazado USS Brooklyn, buque insignia del comodoro Schley y el navío más rápido de la escuadra norteamericana, con el objetivo de sacarlo de acción y permitir la huida de los restantes buques españoles hacia el oeste.

Tanto el Infanta María Teresa como el crucero Vizcaya que enfrentó al USS Texas serian neutralizados por el superior fuego norteamericano y sus respectivos capitanes embarrancaron los dos buques al igual que sucedió con el crucero Almirante Oquendo, que resultó ser el navío más castigado por el fuego enemigo.

El último crucero en salir de la Bahía de Santiago, el Cristóbal Colon, en un principio parecía que lograba escapar de la tenaz persecución norteamericana, navegando 80 Kms hacia el oeste, hasta que el USS Oregón le dio caza y su capitán decidió hundirlo en aguas poco profundas, sin haber recibido mayores daños. Los atacantes trataron de reflotar el Cristóbal Colon, pero sin éxito pues su tripulación abrió los grifos del fondo del casco con lo que el buque dio media vuelta, no siendo posible su rescate.

Los norteamericanos tuvieron más suerte con el acorazado Infanta María Teresa, buque insignia del almirante Pascual Cervera, el cual pudieron reflotar. Sin embargo, mientras era remolcado hacia Estados Unidos durante una tormenta se rompió el cable del remolque cerca de las islas Turks y Caicos perdiéndose el Infanta María Teresa para siempre.

Los destructores españoles Furor y Plutón fueron los últimos en salir de la bahía y pronto fueron neutralizado por el fuego de los cruceros norteamericanos. El destructor Furor fue encallado por su tripulación después de resultar dañado y el Plutón sería el único barco de la flota española en ser hundido. El capitán de navío Fernando Villaamil moriría en el destructor Plutón.

Destrucción de la flota española por la US Navy

El resultado de la Batalla Naval de Santiago que comenzó a las 9:35 A.M. cuando el acorazado Infanta María Teresa abrió fuego contra el crucero USS Brooklyn y concluyó cuando el acorazado Cristóbal Colon fue interceptado por el USS Oregón a 1:34 P.M., fue una vergonzosa derrota para las armas españolas, que perdieron 4 acorazados y dos destructores, con el resultado de 332 muertos, 197 heridos y 1,670 prisioneros, entre los que se encontraba el propio almirante Pascual Cervera, quien fue tratado por los norteamericanos con todos los honores y consideraciones debidas. Por su parte, la armada norteamericana solo sufrió un marino muerto y tres heridos y todos sus buques regresaron a puerto indemnes.

La ignominiosa derrota de la flota española perseguiría al almirante Cervera y Topete hasta más allá de su muerte acontecida el 3 de abril de 1909. El almirante sería culpado de la perdida de la flota y a su regreso a España fue sometido a un Consejo de Guerra pues ciertamente su imprudente accionar al salir de la Bahía de Santiago a plena luz del día fue una decisión muy cuestionable. Sin embargo, el marino español seria absuelto por la presión política ejercida por sus defensores, incluyendo sus oficiales, quienes alegaron su condición de senador.

Pascual Cervera y Topete seria designado senador vitalicio en el periodo legislativo 1903 -1904 y después de su muerte en 1909, fue enterrado en el Panteón de Marinos ilustres de San Fernando. Sin embargo, su nombre continuaría en la palestra pública pues en abril del 2018 la alcaldesa de Barcelona Ada Colau presidió un acto público durante el cual le quitaron el nombre del almirante Cervera a una calle en la Ciudad Condal, renombrándola en honor a un humorista local. La Sra.

Colau se refirió al almirante Cervera como un “facha”, término despectivo que hoy se usa en España para identificar a un fascista. En todo caso, en la ciudad de Madrid existen unos jardines públicos que hoy llevan el nombre del Almirante Pascual Cervera y Topete.

RENDICIÓN DE SANTIAGO DE CUBA

Sin el apoyo de la artillería naval española, la Ciudad de Santiago de Cuba era un objetivo fácil de conquistar. El 11 de julio de 1898 la ciudad fue bombardeada por los norteamericanos y las tropas del general cubano Calixto García llegaron a los suburbios de la ciudad, lo que llevó inexorablemente a su rendición el 16 de julio.

La rendición de Santiago trajo con ella el primer desencuentro entre los Estados Unidos y Cuba pues el Mayor General Shafter impidió que las tropas cubanas entraran en la ciudad rendida, derecho que se habían ganado los cubanos con 30 años de lucha. Así lo haría saber el Mayor General Calixto García en una enérgica carta de protesta enviada al general norteamericano donde le indicaba que los cubanos tenían derechos a dirigir su destino.

Esta injusta acción política del general Shafter supuestamente se debió a que en opinión del oficial norteamericano no era conveniente causar más deshonra al ejército español al tener estos que rendirse también ante los rebeldes cubanos. El 17 de julio seria la ceremonia de rendición oficial de la Plaza de Mayor Santiago de

Crucero Vizcaya embarrancado por su capitán

Cuba, pero sin presencia de tropas cubanas.

A partir de la rendición de Santiago la continuación de la guerra en Cuba seria de mero trámite. Entre el 18 y el 25 de julio, la armada estadounidense bombardeó las ciudades costeras de Manzanillo, Holguín y Guantánamo, en la provincia de Oriente, y Santa Cruz del Sur en Camagüey; tropas cubanas, al mando del general José Miguel Gómez y Gómez – quien sería el segundo presidente constitucional de Cuba – liberaron varias ciudades y pueblos en la central provincia de Las Villas.

Para el 27 de julio España admitió haber perdido la guerra y solicitó un armisticio, el cual fue firmado en Washington el 12 de agosto de 1898, poniendo fin a la guerra en Cuba y abriendo un nuevo capítulo en la historia de los tres países participantes.

El costo humano de la guerra en Cuba entre civiles y militares durante sus treinta años de duración, alcanzo más de los 600,000 muertos, 200,000 de ellos durante la Guerra de los Diez Años y la Guerra Chiquita (1868 -1880), y cerca de 400,000 víctimas durante el periodo de la llamada Guerra de Independencia (1895 – 1898). Sobre la carnicería acontecida en Cuba el escritor cubano Raúl Izquierdo Canosa escribiría,

Los propios españoles se horrorizaron de las consecuencias de la reconcentración de Valeriano Weyler (…) 300,000 reconcentrados agonizantes o famélicos padecían hambre y miseria (…) Canalejas,ministro del gobierno español dijo (…) todos convienen en que la guerra y la reconcentración han originado la muerte de por lo menos (…) más de 400,000 seres humanos” (13).

CONCLUSIONES

Las consecuencias que se derivaron de la guerra incuestionablemente incidieron en el devenir de Cuba, España y Estados Unidos. Así, la Isla de Cuba seria ocupada por los Estados Unidos hasta su independencia el 20 de mayo de 1902. En la nobel Constitución cubana, aprobada en 1901, se incluyó la llamada Enmienda Platt (14) que le daba el derecho a Washington a intervenir en Cuba cuando sus intereses o los de sus ciudadanos estuviesen en riesgo.

Además, se forzó a la naciente nación a vender o arrendar parte de su territorio para el establecimiento de bases navales carboneras que formarían parte del perímetro defensivo del nuevo Canal de Panamá. Al amparo de la Enmienda Platt, Washington intervino nuevamente en Cuba en 1906 y 1912 y estableció una base naval bajo el régimen legal del arrendamiento en la Bahía de Guantánamo, la cual hoy se encuentra operativa como prisión militar para terroristas islámicos.

En 1934 con la llegada de Franklin D. Roosevelt a la Casa Blanca (1932-1945) y la aplicación de la Política del Buen Vecino, la Enmienda Platt seria abolida, con la excepción del derecho de Washington a mantener una base militar en suelo cubano. Estados Unidos continuaría ejerciendo abierta influencia en la cotidianidad cubana hasta la llegada de Fidel Castro al poder el 10 de enero de 1959, personaje imbuido de un antiyanquismo visceral heredado de su padre Ángel Castro Argíz, quien, como joven y derrotado soldado gallego, vivió la humillante capitulación española en Cuba en 1898.

La pérdida de Cuba, Filipinas, Puerto Rico y Guam significó para España la terminación abrupta de su decadente imperio con el correspondiente costo social, político y económico. La apabullante derrota sufrida en Cuba y Filipinas sumergió a España en una crisis de identidad institucional que enfrentó a aquellos que querían retornar al pasado imperial – lo que llevó a la costosa ocupación de Marruecos en 1913 – con quienespretendían conducir a España a la “modernidad socialista” que perseguían las naciones europeas de la época.

Esta inestabilidad nacional haría que España transitara por la monarquía de Alfonso XIII (1902 – 1931), por la dictadura de Primo de Rivera (1923 – 1931), por la comunista Segunda República (1931 – 1936) de Francisco Largo Caballero y por la Guerra Civil (1936 – 1939), para concluir con la dictadura de Francisco Franco que duraría hasta la muerte del Caudillo en 1975. Lo que podemos llamar la Segunda Restauración borbónica comenzaría en 1975 con la instauración en el trono de Juan Carlos I y continuaría hasta nuestros días con la asunción al trono de otro borbón, el joven rey Felipe VI.

Por último, los norteamericanos obtuvieron de la guerra contra España lo que aspiraban, pues emergieron del conflicto como una potencia colonial ultramarina y sus dirigentes lograron los beneficios personales perseguidos, como fue el caso de Teodoro Roosevelt quien, como consecuencia de la fama ganada al mando de los Rough Riders en la batalla de la Colina de San Juan, seria electo vicepresidente de Estados Unidos en 1901, ocupando la presidencia ese mismo año tras el asesinato de William McKinley.

Por su parte, William Randolph Hearst y Joseph Pulitzer obtuvieron la guerra que tanto promovieron y vendieron en sus periódicos sensacionalistas. Se dice que Pulitzer, avergonzado por las noticias fabricadas sobre lo que sucedía en Cuba publicadas en el New York World para hacerle la competencia por el rating al New York Herald de William Rudolph Hearst, creó, como reparación por el daño causado, el afamado premio que lleva su nombre para galardonar el periodismo veraz.

Los Estados Unidos ingresaron al Siglo XX como un nuevo jugador en el escenario geopolítico, particularmente con sus nuevos territorios en el Océano Pacifico en Hawái, Filipinas y Guam, lo que representaba un desafío directo al Imperio Japonés que ya incursionaba en China y en Corea, la que había sido anexada por Tokio después de la derrota infligida a los rusos en la guerra ruso – japonesa (1904 -1905).

Sin embargo, las cosas no fueron del todo pacificas para Washington pues lo norteamericanos tuvieron que enfrentar una guerra interna en las Filipinas que comenzó en 1899 y se extendería hasta la derrota definitiva de los Moros (15) en 1913. Ese conflicto causó la muerte de entre 200,000 y 1.000,000 civiles filipinos. Treinta años más tarde, Washington prometería al pueblo filipino su independencia a cambio de su ayuda en la guerra contra los japoneses, promesa que sería

La Gran Flota Blanca pasando frente al Peñón de Gibraltar

cumplida el 4 de julio de 1946.

Como una forma de afianzar el carácter de Estados Unidos como potencia ultramarina, el presidente Teodoro Roosevelt, fiel creyente en la doctrina de proyección del poder nacional a través de la influencia del poder naval propuesta por el capitán Alfred Thayer Mahan, envió una poderosa flota a circunnavegar el globo terráqueo en una travesía que comenzó en diciembre de 1907 y concluyó en febrero de 1909.

Esta flota, compuesta de 16 unidades navales de primera línea, apoyada por varios buques escoltas, estaba pintada de color blanco, lo que le dio el nombre de la Gran Flota Blanca. El propósito de esta demostración de poder naval por Washington era ubicar a los Estados Unidos entre las potencias navales y económicas de la época y transmitir al mundo el mensaje que los Estados Unidos tenían la capacidad militar de hacer respetar los tratados y de proteger sus territorios ultramarinos.

En definitiva y como hemos visto, el conflicto en Cuba fue largo y sangriento. Esa guerra no se caracterizó por la exquisitez de los cubiertos de Tiffany & Co. que se
incorporaron al equipaje de campaña que Teodoro Roosevelt llevó consigo a Cuba o la elegancia de su uniforme de teniente coronel confeccionado por Brooks Brothers & Co., pues los cubanos que lucharon en ella no lo hicieron por aventura o fama, sino por un propósito excelso que no fue otro que la libertad de su Patria.

Caracas, 13 de mayo de 2020

Ernesto Estevez Leon


Notas

1. La doctrina del “Destino Manifiesto” (Manifest Destiny en inglés) es una frase o idea que expresa la creencia que los Estados Unidos de América es una nación destinada a expandirse desde las costas del Atlántico hasta el Pacífico.
2. La Guerra de Independencia de Cuba contra España había comenzado en febrero de 1895. A raíz de la entrada de Estados Unidos en el conflicto en 1898 la guerra sería conocida como Guerra Hispano-Cubana-Norteamericana
3. Un “crucero protegido” es una unidad de combate naval cuya cubierta esta blindada para proteger la maquinaria y personal de marinería de los proyectiles que estallen sobre el buque.
4. Cuba no formó parte de la Conferencia de Paz de Paris en 1899.
5. Cuba. La lucha por la Libertad, Hugh Thomas (Barcelona, 2004), pág. 275.
6. Ídem., pág. 268.
7. Teddy Roosevelt and the Rough Riders, Henry Castor (Random House 1954), pág.65
8. Cuba. La lucha por la Libertad, Hugh Thomas (Barcelona, 2004), pág. 279.
9. Breve Historia de la Guerra del 98, Miguel del Rey, Carlos Canales, pág. 70.
10.La Enciclopedia de Cuba, Madrid) Vol. 4, pág. 590.
11.Introducción a la vida del Almirante Cervera, Ángel Luis Cervera F. pág. 135.
12. Ídem., pág. 157.
13.La Reconcentración 1896-1897, Raúl Izquierdo Canosa, La Habana 1997.
14. La Enmienda Platt impuesta por Washinghton en la Constitución cubana de 1901 como condición para otorgar la independencia y retirar sus tropas de Cuba, fue propuesta por un desconocido senador por el estado de Connecticut de nombre Orville H. Platt
15. “Moros” se denominan a los musulmanes de Mindanao y Palawan en Filipinas.

0 Comments

Leave a reply

Your email address will not be published.

Mandaci un messaggio - Send us a message

"Usa la form di contatto cliccando sul seguente link:

Pagina dei contatti

Please use the contact form at the following link:

Contact Us

Log in with your credentials

Forgot your details?